sábado, 3 de septiembre de 2005

¿Sí se puede? No, ¡Sí se muere!

Se puede hacer reflexión de todos los temas, y el 4-1 que nos colocó la ex cenicienta del fútbol sudamericano seguro que nos hará pensar, renegar, sulfurar e incluso hasta llorar. Ya hubo un 5-0, pero fue ante Colombia, un equipo más fuerte en la práctica y el dolor se toleró, pero ante Venezuela, las cosas son más complicadas. Y aunque en teoría este blog se hizo con otra temática, es mi intención hacer una pausa y pensar en el sinsabor de la goleada.

Me gusta el fútbol pero no soy fanático. Soy hincha de Alianza, sigo a mi equipo, leo los periódicos deportivos con alguna frecuencia, ocasionalmente voy al estadio y, claro está, sigo a mi selección. Jugando soy pésimo. Todos entienden porqué puedo estar apocado ahora pero es de seguro el sentimiento de millones de peruanos. ¿Qué paso? ¿La panacea Ternero no nos trajo solución? ¿El ¡sí se puede! era para... Sudáfrica 2010, quizá para el 2014?. Al respecto, sólo quiero comentar un punto que no tiene nada que ver con la técnica ni con la disposición táctica ni con los convocados ni mucho menos con los dirigentes. Por mucho tiempo he leído y escuchado a gente que habla del problema de actitud del futbolista peruano, que cuando juega se "achica", que ante el equipo grande se empequeñece aún más de lo que ya somos, que a la hora en que las "papas queman", nuestros jugadores "arrugan" y acabamos perdiendo los partidos. Ejemplos al respecto sobran: el 7-0 del Brasil en la Copa América de Bolivia, la definición por penales en cuartos de final o semifinales de otra Copa América contra México, donde salvo Ñol, todos los demás fallaron sus disparos (tras el partido, Oblitas dejó de ser técnico), el 4-0 en Santiago de Chile cuando hubo el lío del himno nacional, y la lista puede extenderse. "Tenemos una técnica parecida a la de los brasileros, pero la actitud nos mata" puede decir un peruano promedio. "¿Qué hacer en cuestiones de autoestima?" se preguntaban los expertos.

El 2003 Cienciano del Cusco juntó a un grupo de jugadores ya mayores en promedio, jugadores que supuestamente ya no estaban para jugar en la U, Cristal o Alianza pero que guardaban cierta calidad todavía, y los puso al mando de un DT nacional: Freddy Ternero. Seguro el objetivo a inicios de año era clasificar a otro torneo internacional (el 2002 ya habían estado en la Libertadores haciendo un papel decoroso y estaban clasificados para la Sudamericana del año) y precisamente al iniciar la Sudamericana comenzaron ganándole a Alianza y Cristal, eliminándolos. Hasta allí todo estaba dentro de lo posible, e inclusive el 4-0 que le metieron a la Universidad Católica en Cusco estaba dentro de las previsiones. La derrota en Santiago fue mero trámite, aguantando un partido complicado, y clasificando a la siguiente etapa. ¿Milagroso hasta ese nivel? No en verdad, pero ya se vislumbraba en ese momento un equipo diferente, no en jugadores superlativos sino en deportistas inteligentes, que sabían sus limitaciones, las controlaban y tenían un poco más de actitud que el equipo peruano promedio.

Hasta que llegó la hora del Santos de la gran promesa Robinho. Y Diego, y otros más. Hemos de admitir que todos pensábamos, salvo los hinchas rojos más recalcitrantes, que la aventura copera cusqueña quedaba allí, y normal, otra vez el Cienciano había vuelto a hacer otra campaña aceptable. Pero... nadie se esperaba el partido en Santos, un 1-1 increíble, donde el asedio brasilero fue brutal pero en donde la actitud peruana fue impresionante. ¿Cuantas veces nuestros equipos han ido de visita por Libertadores y han recibido sendas goleadas? Aquí era distinto y recordábamos un poco al Cristal del 97, salvo que ese equivo cervecero tenía a varios jugadores de categoría, y Cienciano más bien era una especie de Tico, pero sin ningún complejo. El 2-1 en el Cusco fue un encuentro durísimo, pero el equipo no se cayó. ¿Cómo olvidar el 2-1 en Medellín? ¿El golazo de Maldonado? ¿El 3-3 en Buenos Aires ante River, jugando de igual a igual, sin miedo, con fuerza, con entrega y poniendo, como dijo el Chemo alguna vez, "la piel en la cancha"? Finalmente, ¡Acitud! ¡Un equipo peruano con actitud! ¡Encontramos a la persona que nos la puede dar! Y para corroborarlo, meses después ganaron la Recopa, con un gol en los últimos minutos y en la tanda de penales, impecables. No parecían peruanos. ¿Se acuerdan de la forma en la que pateó Acasiete su penal?

Y creimos que teníamos la clave, que con Ternero en la selección todo cambiaría, que ya el tema de la actitud estaría superado, pero llegó el 5-0 colombiano, el 0-0 con Uruguay, y ahora el 4-1. El ¡sí se puede! mutó a ¡sí se muere!. ¿Qué paso? ¿Qué está fallando? ¿El Gurú Ternero no era lo que pensábamos? Venezuela nos mete el 2-1 y la selección se fue al tacho de basura, llegando dos goles más por inercia, el mismo fenómeno que con Colombia. ¿Actitud? No lo es todo. Definitivamente hay más que eso, y eso se ha debatido mucho.

No, Ternero no tiene la varita mágica, y no tenía porqué tenerla. ¿Hasta cuando esperaremos que nos solucionen los problemas de esa forma? ¿Hasta cuando esperaremos el mesías que nos cambie la vida, que arregle todos nuestros problemas? ¿Hasta cuando esperaremos ganar la Tinka? Ni siquiera Dios hace eso con nosotros, sino que nos deja con nuestras imperfecciones. Nos ayuda, por supuesto, pero quiere que trabajemos, que hagamos algo, que usemos la cabeza y así mejoraremos. No es Papa Noel. El fútbol no es excepción. ¿Por qué ha de serlo? ¿Era Freddy el que vendría a fin de año a regalarnos la clasificación al mundial?

.......................................................
Imágenes: RPP y Cienciano.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario