jueves, 12 de enero de 2006

Humala y el voto antisistema

Hay cosas que sorprenden por su obviedad. Humala recoge los votos de los hartos y de los marginados, de la masa de pobres desengañada e ignorante -enfatizan esto último algunos- y se preguntan muchos: ¿Por qué es así?

Del 85 al 90, la economía peruana fue triturada. Una mezcla de elementos externos e internos fue la causante. Retrocedimos varias décadas de crecimiento. ¿Qué hacer, entonces?

Llegó un hijo de inmigrantes japoneses, nacido supuestamente el 28 de Julio, sin plan definido y que ofrecía un triplete en su lema en que se destacaba la honradez (paradójico analizarlo desde los ojos de hoy. Las circunstancias nos dejan siempre perplejos). Él ganó las elecciones.

Era una suerte de antisistema. Político, específicamente. La gente se cansó de la crisis traídas por los gobiernos de los tres principales partidos del país (AP-PPC y el APRA) y puso al chinito del tractor.

En 1990 se inició un nuevo proceso, una nueva economía que debido a la crisis, se iniciaba con el shock. Necesario en verdad, porque habíamos colapsado. Y se les dijo que se ajustaran, que en unos años las cosas estarían mejor. Y esperaron entonces. No había otra.

"Privaticen todo lo posible. Quiten las protecciones al comercio. Dejen flotar los capitales. Suelten el tipo de cambio. El Estado tiene que tender a la regulación. Así, vendrá el desarrollo, tengan paciencia", les dijeron. Y siguieron esperando.

"Algunas grandes empresas deben tener exoneraciones tributarias. Así darán más trabajo y el futuro será mejor". Más espera entonces, sólo un poco más...

¿Cuántos años deben esperar? Ya han pasado 15, todos bajo el mismo modelo, y no hay cambios importantes para la masa marginada. Y la principal candidata en el fondo pide más tiempo.

La paciencia tiene un límite y 15 años creo que es bastante. ¿No tiene lógica, no es obvio entonces que los pobres quieran patear el tablero y votar por Humala?

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